Viaje al fondo del cerebro y el lenguaje

 

Una exposición en el CosmoCaixa muestra un recorrido por el cerebro centrado en sus funciones lingüísticas

 
Homínidos como el australopiteco o el neandertal eran capaces de comunicarse, pero no es hasta la aparición del homo sapiens que llega el lenguaje, y esto lo cambia todo. La estructura social, el arte o el mismo pensamiento evolucionaron exponencialmente. Estamos programados para hablar y, aunque en el mundo hay miles de lenguas, compartimos un único cerebro lingüístico. En el reino animal, ballenas, pájaros, lobos o primates se comunican con códigos sofisticados, pero ninguno de ellos reúne todos los rasgos necesarios para elaborar el habla.
 

Talking Brains

 
Espacios de realidad virtual para descubrir el lenguaje humano, experimentar técnicas como la encefalografía o ponerse en la piel de una persona que tiene un trastorno lingüístico son algunas de las actividades que se podrán hacer en la exposición que se inaugurará este viernes CosmoCaixa y que lleva el título de “Talking Brains: Programados para hablar”. La muestra, que se podrá ver hasta febrero de 2018, propone por primera vez un recorrido por el cerebro centrado en sus funciones lingüísticas.
 

La exposición

 
La parte central de la exposición consta de una cúpula que representa un cerebro gigante y permite al visitante emprender “un recorrido histórico por los diversos intentos de vincular la anatomía y la geometría cerebral a las funciones cognitivas desde el siglo XIX” a través de un interactivo de realidad aumentada. En el exterior se puede ver una proyección que muestra cómo la actividad cerebral no para nunca, ni siquiera cuando se encuentra en estado de reposo.
Otra instalación recrea un útero a gran escala donde se pueden oír los mismos sonidos que siendo un feto en el vientre de la madre, acompañado de imágenes de fetos en diferentes fases de desarrollo, a la que sigue una serie de tótems interactivos que plantean preguntas sobre la adquisición del lenguaje.
 

Autismo

 
La muestra habilita un espacio donde los visitantes podrán ponerse en la piel de una “persona no lingüística”, un caso que afecta a una cuarta parte de los menores con autismo. También se explica la rapidez con que el cerebro procesa el lenguaje, la evolución en el conocimiento sobre qué área del cerebro es la relacionada con la producción de palabras y un espacio que utiliza hologramas a escala real que muestran el caso de varias afectaciones lingüísticas .
Hinz ha señalado que el siglo XXI será “el siglo del cerebro” y ha explicado que los visitantes “podrán hacer de investigadores y al mismo tiempo podrán analizar su propio cerebro gracias a los diferentes espacios habilitados”